Como hacer cataplasmas

Los cataplasmas se han utilizado desde la antigüedad  como uno de los remedios más eficaces para curar todo tipo de dolencias, siendo además una aplicación barata y sencilla de realizar y utilizar.

Los cataplasmas se usan para calmar dolores, reducir inflamaciones o para afecciones respiratorias.

Los cataplasmas son una aplicación muy parecida a las compresas y también se aplican exteriormente, pero en este caso no se infusionan las plantas medicinales sino que machacaremos las partes frescas de las plantas hasta conseguir una especie de polvillo que mezclaremos con muy poca agua para formar una pasta suave, después lo repartiremos sobre una tela de algodón o gasa y la colocaremos en las zonas afectadas, son utilizadas para calmar dolores, reducir inflamaciones o para afecciones respiratorias.

Para el dolor de muelas o jaquecas podemos realizar cataplasma de cebolla y para los problemas respiratorios un cataplasma utilizado antiguamente por los griegos, con granos de mostaza y aplicado directamente en el pecho.

Son también muy utilizados y conocidos en la medicina natural los cataplasmas de barro o arcilla, la tierra tiene muchas propiedades minerales y desintoxicantes, al mismo tiempo que nos limpia, también nos nutre y regenera la zona afectada, para que el tratamiento tenga éxito hay que utilizar tierra virgen, lo ideal seria tierra de un lugar que no haya sido trabajado ni explotado.

Actualmente no es necesario ir al campo a buscar esta tierra ya que se vende en herbolarios especializados en arcilla ecológica libre de químicos.

Si la recogemos nosotros mismos sacaremos una pequeña cantidad de tierra y la mezclaremos con agua natural, aunque también podemos mezclar el agua con un poco del líquido obtenido de las decocciones de otras plantas medicinales (romero, salvia,…) para potenciar el poder curativo, amasaremos hasta conseguir una pasta suave y una vez hecho esto la repartiremos sobre una tela, cerraremos bien y la colocaremos en la parte del cuerpo afectada.

Nunca reutilizaremos la arcilla ya que habrá absorbido todas nuestras toxinas y perdido sus propiedades.